En noviembre nos llamó la mamá de Enma, tenía claro que quería un vestido sencillo y delicado para su hija.  Enseguida les dimos una cita. Cuando conocí a Enma,  la imaginé con uno de los vestidos que teníamos colgados en plumeti y muselina de organdí, aunque ellas prefirieron probar primero otros modelos diferentes en tejidos con más cuerpo.   Finalmente se probó el modelo que les recomendé, entonces fue cuando todas nos dimos cuenta de que era su vestido de Comunión ideal: subimos un poco el talle, cambiamos los tejidos, el remate de la puntilla, el tipo de manga y pusimos el lazo en el color que Enma quería, rosa empolvado (a pesar de la opinión de su madre y abuelas).  Rediseñamos su vestido de Comunión utilizando dos tipos de tejidos diferentes y rematado con puntilla de valencien fruncido.

Al cabo de dos meses vinieron de nuevo, tomamos las medidas y elegimos los complementos que quería llevar:  le hicimos a su medida una corona de flores en los tonos del vestido y la lazada y un prendedor con las mismas flores para después de la ceremonia. Empezamos a confeccionar su vestido.

 

Dos meses y medio antes de la fecha de su Primera Comunión probamos el vestido con los zapatos que iba a llevar, sólo había que ajustar un poco los hombros y coger el bajo adecuado. ¡Enma estaba preciosa y feliz con su vestido!

Esta preciosidad de fotografías están hechas por María Álvarez, www.photosdemaria.com

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